Entrevistas sobre PNL

Jaime Delgado (El Ninja)

ENTREVISTA NINJA

Entrevista realizada a Jaime Delgado Orea por Xavi Pirla durante el curso de Gabriel Guerrero en Avándaro, México en Julio del 2009. (audio al final de la entrevista)

X.P. -Me encuentro delante de una figura mítica dentro del mundo de la PNL: el famoso Ninja. En todos los cursos que he estado, en Estados Unidos, con Bandler, con Gabriel Guerrero, se habla mucho del Ninja. Yo pensaba que era de una figura mítica, que era un personaje quizás inventado en la mente de Gabriel, pero no. Una vez en Puerto Vallarta, de hecho la primera vez que estuve allí, me encontré con el Ninja. Descubrí que el Ninja era un personaje real, mítico pero real al mismo tiempo. Es un personaje lo suficientemente interesante para que se merezca una entrevista. Y aquí lo tenemos delante para que me responda a unas cuantas preguntas. Bienvenido Jaime Delgado alias El Ninja.

J. D. -Querido Xavi, muchas gracias. Que gusto estar aquí contigo.

X. P. Después de estar en cursos, después de hablar contigo, después de verte en acción, tengo muchas preguntas para hacerte. Preguntas que me gustaría que la gente tuviera esta información sobre ti. Por lo tanto, déjame que te haga unas cuantas preguntas y que sobre la marcha vaya fluyendo nuestra conversación. ¿Te parece?

J. D. -Me parece muy bien.

X.P. –Jaime, ¿Por qué te llaman el Ninja?

J. D. –Bueno me llaman el Ninja, porque realmente soy un ninja. Porque mis deportes son las artes marciales. Entrené durante muchísimos casi todas las artes marciales, más de veinte años. Y una de ellas, de las últimas, durante cinco años practiqué a las cinco de la mañana, de cinco a ocho de la mañana, en la montaña, técnicas de Ninjutsu.

Los ninjas son estos personajes, de las películas japonesas, que van vestidos de negro y traen una espada atrás y usan estrellas y todo esto. Antes de esto había entrenado todas las técnicas de samurái también y diferentes técnicas de artes marciales japonesas, coreanas y chinas.

Me dicen el ninja, porque dentro del mundo del tenis, copa Davis y profesional en mi país en Méjico, me contratan los tenistas para que haga un trabajo mental y físico con ellos. Y de repente se encuentran con un personaje extraño, con una disciplina, con una concentración, con una determinación que no existía en el tenis. En el tenis tal vez había mucho “plof”, tal vez eran muy relajados, entrenaban solo en la cancha con la raqueta.

Y de repente llega una persona, con una filosofía, y una determinación fuera de contexto dentro de este mundo. Ahí es donde conozco precisamente a Gabriel Guerrero. Un joven con una ambición tremenda y un deseo de trabajar física y mentalmente. Me contrata, y me contrata principalmente porque la gente que trabajaba con el Ninja eran los mejores tenistas de Méjico. Entonces para todos los jóvenes, pues ver que de repente los mejores tenistas subían su nivel, fue la mejor época del tenis en Méjico, de los años 90, donde estábamos compitiendo al todo por el todo y porque teníamos un equipo de primera. Había un punto donde yo participaba en esta fuerza, esta voluntad, este carácter. Yo no sabía nada de tenis, pero utilizando todas estas técnicas ancestrales, porque fui entrenado en monasterios en Japón, con chinos, en Tailandia, con tibetanos, aprendiendo muchos de sus secretos y utilizando estos secretos tanto físicos como mentales para que ellos tuvieran esta fortaleza.

Ahí conozco a Gabriel como alumno, de hecho me toca iniciarlo en la programación neuro lingüística, porque en aquel entonces yo ya había hecho un practitioner, había hecho un máster en programación neuro lingüística también. Debo decirte que mi carrera es psicología.

Después Gabriel se va a aprender con los mejores del mundo. Y ahora él es mi maestro.

X.P. –Él habla mucho, porque yo lo he escuchado en los cursos, que de hecho está en la PNL por ti, es decir, como si le hubieras impactado mucho en el momento en el que os encontrasteis.

J. D. –Cuando un joven tiene hambre, y tiene deseos de hacer las cosas bien, y se encuentra con alguien que sí sabe que hay que hacer, además con esta magia; era la época de las películas de ninjas y todavía quedaba el halo de Bruce Lee. Yo había sido campeón del mundo durante varios años y era el número uno en el manejo de armas orientales, nunchacos, estrellas, etc.

Cuando un joven ve esto, pues el joven se entrega completamente y hace mítica esta figura. Yo simplemente soy una persona con cualidades y defectos, con una gran disciplina, con mucho aprendizaje encima, pero una persona normal.

Pero el joven convierte esto. Y además los entrenamientos, eran de películas. ¿Has visto las películas chinas y esos entrenamientos extraños? Bueno, pues el Ninja les ponía esos entrenamientos, porque el Ninja había aprendido así. Entonces quiero que te imagines, para estos jóvenes lo que implicaba toda esta fantasía, hecha realidad, donde estaban con un maestro casi oriental, con una mística. Entonces ellos vivían una película. Bueno yo también la verdad, junto con ellos. Por eso quedan tan impactados en la mente de todos ellos, el trabajo del famoso Ninja.

X.P. –Pero de algún modo por lo que entiendo y por lo que te he escuchado decir; has mezclado lo más moderno de la psicología y la PNL con lo más ancestral que has aprendido por el mundo.

J. D. –Soy deportista de alto rendimiento, entonces sé lo que es un deporte de alto rendimiento. Ahora trabajo con empresas como coatching y capacitación, he sido asesor de secretarios y ministros de estado, he sido asesor de empresarios, he trabajado con artistas en televisión, trabaje en televisión y radio durante varios años. Esto me ha dado una gran experiencia porque tengo una formación múltiple, por un lado las artes marciales, por otro lado toda la parte ancestral, lo que aprendo en el oriente, lo que aprendo con los chamanes, indios de diferentes países, lo que aprendo en la psicología, en aprendizaje acelerado, en la programación neurolingüística, en entrenamiento para deportistas de alto rendimiento.

Toda esta formación múltiple, me permite tener un enfoque múltiple. Este enfoque múltiple más la disciplina, hace que mi trabajo sea un trabajo completamente fuera de contexto. Porque para que alguien hiciera un trabajo como el que yo hago, tendría que tener una formación parecida a la mía, es complejo, ¿no?

Además una de mis pasiones en la vida, es aprender, aprender, aprender…

Soy un hombre que duerme cuatro horas diarias, trabajo muchísimo y para mi, realmente no es un trabajo, es un placer.

Esto me permite incursionar en aéreas completamente diferentes, dentro del deporte, dentro de la empresa, dentro de la política, dentro de los artistas, en la educación, doy muchas conferencias en procesos educativos. No solamente con la PNL, sino con todo lo que he ido creando de las técnicas ancestrales, de lo más moderno, de aprendizaje acelerado, de lo que yo he vivido. Esto me ha permitido tener muchos resultados.

En mi filosofía, de hecho, la filosofía del Ninja, la filosofía de Jaime Delgado, es una filosofía de resultados.

Para mí la única opción para un deportista es ganar resultados. Y en el trabajo es medir objetivamente todo el esfuerzo que haga alguien. No es suficiente la motivación, no es suficiente que la gente tenga una buena actitud, lo único que vale es producir el resultado que se busca. Y cuando trabajas en función del resultado, pues esto se plasma en un papel, porque entonces en el área de deportes tienes campeones, campeones, campeones…En el área empresarial, me contrata una empresa y me vuelve a contratar, me recomiendan a otras grandes empresas a nivel mundial. Hablabas de estos cincuenta países, donde he trabajado en muchos de ellos, únicamente por los resultados. Cuando trabajas en función de los resultados, no de motivación, sino de resultados, entonces eres alguien confiable.

Esto es lo que he buscado en esta combinación del mundo antiguo con el mundo moderno, con mi propia experiencia: dar resultados, ya sea en terapias, sea en la empresa o en la competencia.

X.P. –Cuando hablas de resultados, me recuerdas mucho a Richard Bandler.

Richard Bandler habla siempre que se enfoca a obtener resultados.

¿Qué más te conecta a Richard Bandler? Porque tienes una gran amistad con él. Has estado en su casa, has estado en sus formaciones. ¿Qué más te conecta, además de este enfoque a resultados?

J. D. –Admiro mucho a Richard Bandler, siempre hablo de él como un genio y hablo como el Einstein de la mente moderna, creo que muy poca gente tiene esa genialidad y que estén vivos, con sus extremos, como buen genio.

La parte que nos conecta es la parte mágica. Richard Bandler, dentro de toda esta genialidad tiene una parte muy mística, muy mágica. Creo que una de las cualidades que tengo es la disciplina y cuando tienes disciplina se te van desarrollando habilidades siempre por la práctica. Y una de las habilidades que se me desarrollaron es puedo percibir y sentir la energía de la gente, puedo con mis manos transmitir energía a las personas. Me costó muchos años aceptarlo. Yo era presidente de un corporativo que habíamos formado y aceptar que yo veía energía o que yo mandaba energía, pues no era la mejor imagen para este presidente. Como terapeuta o consultor de empresas tampoco era una buena imagen. Entonces voy creando dos mundos, el mundo profesional y el mundo mágico.

Y en el mundo mágico, la esposa de Richard Bandler, Poly, que ahora está muerta, nos vimos, nos reconocimos, era una mujer muy, muy mágica, ella fue la que le dijo a Richard: “este hombre sí te puede ayudar”. Richard tenía un problema, trabajé con él, trabajé también con Poly, sintió como tenía un problema importante de salud y se le quitó.

X.P. –Otra vez resultados.

J. D. –Resultados, exactamente. Y de ahí nació una amistad, por muchas experiencias, juntos, dentro de algo que tenemos en común, Richard y yo, que es esta búsqueda de experimentar o potencializar al máximo la mente del ser humano.

Él lo ha hecho a través de la PNL, de la neuro lingüística o de la lingüística como tal. Yo lo he hecho a través de desarrollar una serie de habilidades, compaginando el mundo chamánico, con el mundo oriental; soy monje japonés, no practicante, pero esto habla de mi disciplina y entrenamiento en monasterios y la parte científica.

Entonces creo que ven en mí, un hombre en búsqueda de esta riqueza mental, en aéreas donde, tal vez es fuerte, pero no tanto. Y él tiene muchas cosas, que yo espero aprender algún día.

X.P. –A mí lo que me sorprende más, es como consigues dar una gran conferencia a mil directivos o empresarios y que estén escuchando estas cosas. Que escuchen sobre espiritualidad, que escuchen sobre una cosa que normalmente en una empresa no tenga cabida.

J. D. –Lo que pasa es que hay idiomas. Puedo hablar de espiritualidad sin hablar de espiritualidad, puedo de energía sin hablar de energía, puedo hablar de consciencia sin hablar de consciencia. Porque hablo diferentes idiomas. Depende del mundo donde me encuentre.

Si estoy en el mundo de los niños, cuando estoy trabajando con ellos, ya sea en el deporte, o sea a nivel escolar, el idioma que uso con ellos es un idioma de niños. Me comunico con muchas metáforas, cuentos, juegos, hago las demostraciones.

Cuando estoy en una empresa, al contrario, hago números. Al cabo de una conferencia hice todo un análisis de la pobreza, números, de crisis, situaciones, hago investigaciones. Luego hablo de las capacidades de la mente, de las capacidades del cuerpo; de cómo la gente puede resolver la problemática que tiene.

Finalmente te voy a decir, yo que he estado en tantos países del mundo, que he dado terapias, conferencias, cursos y demás, te puedo decir que los seres humanos son tan impresionantemente parecidos, en cualquier lugar del mundo. Y a la vez tan impresionantemente diferentes. Pero todos tienen una problemática muy similar.

Me preguntaba un día un amigo, que si había algo en común en las terapias o asesorías que daba en los diferentes países. Le dije que sí, la mayoría de la gente se siente culpable, o víctima o frustrada. Y esto es lo que hay que resolver. Y si hablamos de miedo y de agresión, viene de esto mismo. Y esto es lo que hay que resolver.

¿Por qué me aceptan en todos estos mundos, en el mundo del deporte, en el mundo educativo, en el mundo empresarial? Porque hablo el idioma de cada uno de ellos. Y aunque mis bases son las mismas, hablo en algo que ellos entienden y dicen: “sí, es cierto. Es lo que me pasa, es lo que siento”.

He desarrollado esa facilidad, de poder leer fácilmente a las personas, sea por el movimiento de sus ojos, su respiración, su cuerpo o su energía. Eso me permite hacer un muy buen acercamiento hacia sus estilos.

X.P. –Te he visto en acción, Jaime, exponiendo y es impresionante el carisma que desarrollas en la sala. ¿Cómo lo haces, cómo consigues además del contenido que puedas tener en tus charlas, en tus conferencias, en tus cursos; cómo consigues desarrollar ese carisma tan grande que lleva y arrastra toda la gente contigo?

J. D. –Esa pregunta me la hicieron. Agradezco mucho tus palabras, quisiera creer que es cierto y haré mi mejor esfuerzo para que así sea.

Hace algunos años, trabajé en mis conferencias en América Latina, en la universidad de Leyva en Colombia, me dieron un diploma, donde me nombraban el mejor conferencista de América Latina. Había algún evento y me lo estaban otorgando a mí.

Me hacían una pregunta muy parecida a la que tú me haces. Les decía que ser un profesional de la comunicación, es ser un profesional de la comunicación. Cuando voy a dar una conferencia, antes que nada, me preparo físicamente, hago ejercicios de fuerza, de flexibilidad, de relajación. Mi cuerpo tiene que estar a tono con mi mente, con mi voz y con la necesidad del público, porque cada público es una entidad independiente. Yo me muevo con el público, el público va dirigiendo la conferencia, aunque tenga una línea de temas de acuerdo a la necesidad de la empresa o del público. Entonces yo preparo mi cuerpo, mi cuerpo tiene que tener la misma personalidad que la validez de la voz o de lo que dije.

Después preparo mi mente, la pongo en estado de quietud, en estado de vacío para que pueda fluir de manera natural.

Antes de eso yo ya investigué con quien voy trabajar, las características, las necesidades, etc. Y preparé por lo menos tres conferencias. En las conferencias hago una línea de los temas y las metáforas que voy a ir contando. Hay veces que puedo tener, treinta, cuarenta metáforas armadas de cómo las voy a ir contando. Pero preparo tres conferencias, preparo materiales. Si me contratan para dos horas, preparo materiales para seis horas, o para cinco horas.

Tengo un exceso de trabajo.

Como buen profesional, me preparo completamente para cada una de mis participaciones.

Esto hace que cuando llego allí, hago algo que les digo a todos los deportistas de alto rendimiento. Este es un secreto que comparto y que es la base del entrenamiento mental. Les digo: “todo lo que yo te digo fuera de la cancha, del campo de competencia, cuando tu entras te olvidas. Afuera yo te digo hay que hacer esto, lo otro, en los entrenamientos, tienes que hacer esto, esto y esto. Pero cuando empiezas a competir, te olvidas de todo lo que te haya dicho. Ya hice los programas, entrenamientos, los acondicionamientos para que cuando estés ahí, aflore de manera natural”.

Porque lo más importante en un comunicador, en un deportista, en un líder, es ser natural, que aflore lo que está dentro de él.

Cuando yo entro en la conferencia; te puedo decir, que de cada diez conferencias que doy, preparo mi inicio; de cada diez, diez no empiezo nunca como lo preparé porque me paro frente al público, y en el momento que me paro frente al público, alguien dijo algo antes, a lo mejor el expositor anterior, lo que yo estaba escuchando, a lo mejor lo que me dijo el director me dijo antes de que entrara. Y en el momento en que me paro ahí, me conecto con el público, que puede ser diez mil personas o pueden ser veinte personas, gente de nivel económico más bajo. He tenido conferencias donde he tenido niños desde el primer año hasta secundaria, preparatoria, papas… Y tengo que dar una conferencia donde mantenga durante dos horas atentos a los niños de primero, con los papas, con los adolescentes.

Entonces ese es un esfuerzo…

Hubo una conferencia que di en los Estados Unidos, creo que eran unas tres mil personas, no recuerdo. Fueron dos horas y media, tres horas de conferencia y bajé tres kilos.

Entonces, ¿qué es lo importante para mí? Es, te preparas, llegas y en ese momento fluyes. Todo está listo, tu cerebro está listo, están los materiales. Puedo tener muchos materiales, llevo CD, DVD, preparé mucha información. Voy a ir moviéndome de acuerdo a lo que el público me va diciendo, la necesidad de la gente. Puedo hacer un cambio total de la conferencia si el público así lo requiere. Pero fluyo.

La única diferencia con los otros comunicadores, es que ellos preparan su información y repiten su información. Yo preparo mi información, un exceso de información siempre, suelto todo, llego ahí y dejo que mi cuerpo, mi mente, sean uno solo. Los tonos de voz suben, bajan, todo es solamente un ser que se expande y se realiza haciendo lo que hace.

X.P. –Escuchándote me da como la sensación de que el alto rendimiento deportivo puede ser aplicable a cualquier actividad profesional. No debe ser necesariamente en el deporte. Porque a mí me da la sensación de que la gente tenga que tener las habilidades para ser un buen director, o para ser un buen director financiero, o un buen director general, pero que sea como natural. Escuchándote a ti, me da la sensación de que todo eso sería mejor prepararlo de la misma manera que se prepara un deportista de élite.

J. D. –Sí, definitivamente sí. Tienes que tener un objetivo y el objetivo no es alcanzar la mente económica, en una empresa por ejemplo. El objetivo es, si tú eres el líder, el director, es ser un gran líder que mueva su grupo, para que no alcance la meta, para que supere la meta. Y no solamente que supere la meta, sino que tenga un grupo sólido, fuerte, donde haya autoridad, donde haya firmeza, donde haya calidez, haya apoyo. Pero basado en la firmeza y en la autoridad, no en la motivación. Un líder no puede funcionar en base a la amabilidad y la motivación. Tiene que funcionar en base a la autoridad, a la fuerza, a la determinación, acompañado de la cordialidad. Porque finalmente tiene que trabajar en función de resultados. Pero se equivocan mucho de ellos, porque viven al día día y creen que los resultados son alcanzar metas económicas. Entonces se pierden y se hacen chiquitos. Lo que tienen que entender, que el resultado es realizarse como un gran líder, no por él, porque ese es su trabajo, hacer que la gente lo siga, que se comprometa con el líder, con la empresa, con los resultados y que las metas solamente son un punto aritmético o matemático que pusieron; porque es un trabajo, es un negocio y el negocio tiene que producir utilidades.

Pero que solamente es eso. No pensar que tienen que llegar a la meta. Tienen que llegar al máximo, arriba de la meta.

Durante cuatro años ganamos campeonatos nacionales de exhibición y le ganaba a los mejores del mundo. Mis niños, niños de seis, siete años, hasta catorce, trece años, vencieron siempre a los japoneses, a los chinos, a los coreanos, a los norteamericanos, a los mejicanos, a los latinoamericanos. Con quien competíamos, siempre los hacíamos pedazos. Nunca perdimos una sola vez.

Un día metí tres equipos a competir y gané el primer, segundo y tercer lugar.

Un día se acercó un papa a decirme: “¿Cómo haces que los niños hagan esto, que es extraordinario, que no hace nadie más en el mundo?

Le dije:”sssshhhhttt, es que nadie les ha dicho que no se puede”.

Le decía a los niños: “ahora van a hacer esto”. Nunca lo había hecho ningún niño en el mundo, y lo hacían. Porque nadie les había dicho que no se puede.

Entonces, yo trabajo en función a tener logros extraordinarios. Cuando trabajo con deportistas, es lo mismo. ¿Qué hay en común? Esta mentalidad, no de ganar este partido, no de ganar este set, no de alcanzar esta meta; es la excelencia, pero no la excelencia como la ven en hoy día, que es la excelencia en la productividad, es la excelencia en el ser, donde tú te realices, te levantes en la mañana.

Yo me levanto a los cuatro, cuatro y media de la mañana, hago mis ejercicios mentales, voy a la montaña a entrenar, regreso, hago ejercicios mentales. A las siete y media de la mañana estoy en mi oficina. Pero me voy de viaje cuando me da la gana, viajo por todo el mundo dando cursos, conferencias. De los doce meses del año, siete meses estoy fuera de Méjico, trabajando en el extranjero.

Pero a lo que voy, es que el deportista, el empresario debe entender que lo más importante son ellos, su realización, romper sus límites. Darse cuenta de que son capaces de hacer mucho más de los programas limitantes que le han puesto, bajo las reglas de la empresa, del juego, de la competencia. Ese es mi trabajo.

Una vez me preguntaron cuando era psicólogo; todos mis compañeros cuando estábamos en la universidad decían “yo voy a trabajar con niños discapacitados, yo con niños de aprendizaje, yo con niños de estos, yo con viejitos”. Yo nunca hablaba. Un día se dieron cuenta que yo nunca comentaba. Me decían: “bueno Jaime, ¿y tú que vas a hacer como psicólogo?”. Les dije: “yo no quiero hacer normal a ningún niño ni persona, porque no es normal. Yo quiero convertir a los normales en anormales”. Y todos tenemos esta capacidad.

X.P. –Déjame que conecte las dos últimas preguntas, porque en el mundo de la PNL, he conocido a bastantes trainers y si algo tienen en común muchos, es una falta de profesionalidad en su preparación y en como enfocan las clases. Veo a Gabriel, y veo a una persona extremadamente preparada; veo a Richard Bandler y veo a una persona preparada y otros. Pero también veo a otros que piensan que simplemente por haber hecho su formación, es suficiente para poder dar clases. ¿Qué tipo de consejos le darías a alguien que se quiere dedicar o se está dedicando a ser formador de PNL para que pueda llegar a esa excelencia de la que tú hablas?

J. D. –Primero que se den cuenta que lo importante no es que sean formadores de PNL. Lo importante es que tienen una sola vida, y que en esta vida, cada noche cuando lleguen a su casa, digan: “Dios, estoy en paz, hoy me puedo morir, porque hoy di lo máximo, estoy en paz con los seres que amo, les dije que los quería; hice el mejor esfuerzo, me entregué. Y si cometí errores, pues soy humano. No pasa nada, trataré de usar esa experiencia para los siguientes días, y no volver a cometerlos.

Mientras la gente trabaje por metas, por objetivos tan limitados como es dar un curso de PNL y ganar un dinero; trabajar en una empresa y tener un sueldo cada quincena y esperar una jubilación, trabajar en una institución de gobierno o ser un político y ganar un puesto. Mientras esos sean sus motivos en la vida, van a seguir siendo igual. Se van a preparar el mínimo, van a hacer el mínimo esfuerzo, porque siempre van a pensar que le están pagando el mínimo. Entonces hay que cambiar el concepto.

Cuando me contrata un equipo profesional de futbol, me la juego con ellos, mi ofrecimiento es el siguiente: me pagan mensualmente mi sueldo, no cobro barato, lo cobro bien; o me pagas la operación que viene a ser el 20% de lo que yo estaría cobrando o el 30%, dependiendo del material que se va a necesitar y no me pagas, me pagas por resultado. Si no produzco estos resultados en tu equipo, no me pagas.

¿Dime qué director técnico, que coatch arriesga su sueldo con los resultados? ¿Qué futbolista, tenista, corredor de coche, jinete, arriesga su sueldo con el resultado? Yo sí; porque la gente con que tenga su sueldo, es suficiente; y ojalá les vaya bien, pero en mi caso, esa, no es una forma de vivir. En mi caso, es el placer de hacer las cosas, lo mejor, lo más perfecto que se pueda; y solamente si produzco resultados merezco mi paga. ¡Ah! Pero entonces me pagan el triple de lo que yo cobro, porque me la estoy jugando con el equipo. Y si gano, entonces me pagan, y si no, que no me paguen, no me lo merezco; ¿por qué me van a pagar? Lo importante no es el sueldo. Necesito cobrar porque vivo de mi trabajo y no soy un hombre rico; lo importante para mí, es esta posibilidad en la vida de superar retos. ¿Cuál es mi consejo para todas estas personas? Si verdaderamente hacen PNL, lo primero que tienen que hacer es lo que dice Richard Bandler, es aplicarla contigo; la PNL te rompe límites, te enseña posibilidades de cambiar tu mentalidad, a cambiar tus creencias limitantes, te enseña posibilidades para hacer imágenes enormes y verte a ti mismo logrando las cosas. Entonces lo primero es, que ustedes sean alumnos de sí mismos, alumnos de esta enseñanza y cuando trabajen o se preparen, no sea para dar un curso y ganar dinero, que sea, para que sea el mejor curso que hayas dado en tu vida, que sepas que has dado lo mejor.

Ahora voy a empezar a dar Practitioner de PNL y máster de PNL. En mi mente ya diseñé todo un modelo de aprendizaje acelerado, con una serie de dinámica, de personalizaciones; voy a hacer una bomba; donde la gente que venga a ese practitioner va a decir: “es que nunca había vivido una cosa así”.

X.P. –Me estás asustando, porque algunos de ellos los voy a dar contigo.

J. D. –Vamos a hacerlo y aprenderé muchísimo; porque eres un joven con mucha capacidad y te he visto trabajar aquí y te regreso el alago que me hiciste hace un momento. Para mí es un orgullo trabajar con alguien tan joven como tú, de quien puedo aprender. Porque eres un técnico en algo en que te has especializado; y donde quiero especializarme también; y la oportunidad de estar contigo compartiendo un escenario, me va permitir enriquecer, afinar, mejorar muchas de las cosas que tú dominas maravillosamente bien.

X.P. –Gracias.

Escuchándote, toda esta actitud y mentalidad; me haces pensar en los políticos. Sé que has trabajado, has tenido contacto al menos con políticos. ¿Qué les dices a los políticos?, es decir, ¿cómo enfocas toda esta parte espiritual, esta parte psicológica, toda esta parte del alto rendimiento y hasta la parte de los resultados; cuando tienes a un político, a una persona con mucha responsabilidad delante?

J. D. –Tanto con los políticos, como con los entrenadores de un equipo de copa Davis, de futbol, de cualquier otro deporte, de equitación, etc.; tienes que entender que eres invisible, no existes, lo único que va a existir son tus resultados. Así es como me ven, yo soy invisible, no busco promoción, no busco fama, no busco renombre; mi placer y mi fama es saber que se dieron los resultados.

En el caso de un político, soy invisible, no existo, puedo existir como asesor, asesor en otro tipo de cosas, pero mi trabajo no es tangible, no es algo que sea visible hacia los demás.

¿Cuál es mi función con el político? Lo que hago normalmente en diferentes aéreas, dependiendo del político y de su necesidad, lo que hago es optimizar sus recursos; hago que tenga más energía, que tenga más lucidez, percepciones diferentes, enfoques diferentes de una misma realidad. Como te decía al principio, por mi formación, tengo diferentes enfoques de la realidad que pueden enriquecer a alguien; eso es lo primero.

Lo segundo, soy una persona muy honesta, saben que conmigo la honestidad no es al 100% sino al 1000% y que les voy a decir sus cosas con respeto, con cuidado. Muchas veces un político necesita alguien que les hable diferente; que si me pregunta, siempre le pregunto: “¿cómo quieres que te lo diga, fuerte o suave?

Muchas veces digo a los políticos: “ten cuidado con las preguntas que me hagas, porque te estás arriesgando a que te de la respuesta”. Entonces si me hacen una pregunta, les pregunto, “¿cómo quieres que te lo conteste? Cuando ya le diga esa frase, sabe que hay dos opciones: la del amigo, la del empleado o la del objetivo, que va duro y a la cabeza. Trato de ser amable, respetuoso, son políticos.

El gran problema de las personas como yo, es que dependes de un sueldo. En el caso de los deportistas, por eso les cobro por adelantado. Le digo, me vas a pagar tantos meses por adelantado, porque entonces no voy a tener miedo a que me “corras”. Mucha gente cuando tiene dinero y poder, dicen “yo te pago y haces lo que yo quiera”, aunque te hayan contratado para que los entrenes. Si me pagas por adelantado y me quieres corres, es tu problema; pero yo ya no soy tu empleado, soy tu entrenador. Esa es la gran diferencia. Porque produzco resultados. Ya sea un profesional del deporte, un político, normalmente tienen empleados, y los empleados dependen del sueldo, vivimos de un sueldo. Pero si me pagan por adelantado, entonces, no tengo miedo de perder mi sueldo, porque ya me pagaron. Soy tu entrenador, soy tu asesor. Y si me corres, pues ya me corriste, porque hice lo que me tú me pediste.

X.P. –Cuando hablamos de espiritualidad, cuando hablamos de esta parte más oriental, que aquí quizás no está todavía tan arraigada; me sorprende que por un lado haya tanto rechazo y escepticismo con la parte espiritual, pero luego la gente busca esa parte, te busca a ti, busca esa sabiduría que no se encuentran en países occidentales. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué la gente lo rechaza públicamente, pero por otro lado busca ese consejo, esa sabiduría?

J. D. – ¿Qué es lo que rechazan? Rechazan la manipulación, a la que han sido sometidos los occidentales por diferentes religiones. Hay que entender que las religiones son instituciones que buscan prevalecer, y para prevalecer hay que tener control; algunas de ellas han decidido que el control lo van hacer a través de crear miedos, crear pecados, etc. Lo importante es, aunque rechacen esta manipulación, por lo tanto no se acercan al mundo espiritual; la espiritualidad es una necesidad humana, desde el inicio de los tiempos, los seres humanos buscaban esta relación del creador de lo divino a través del sol, de las plantas, de la lluvia, de la tierra, del río, fuego, etc. Esto fue cambiando, pero es una necesidad humana, esta búsqueda, de una identidad con su parte espiritual, con su parte divina, sea la que sea. Cuando se la platicas en su idioma, cuando no estás buscando manipularlos, ni convertirte en un gurú. Una de las cosas que le digo a la gente cuando empiezan a hacer cosas alrededor de mi, alumnos y demás, les digo yo no tengo alumnos, tengo amigos; porque si tienes alumnos empiezan a convertirte en el gurú, sobre todo si tienes habilidades, como las que yo tengo. En todos mis cursos, digo: “el hecho de que yo pueda ver la energía, que pueda tener contacto con entidades energéticas o espirituales, que pueda sanar con las manos; no me hace ser una mejor persona. Esas son habilidades. Así como alguien puede desarrollar la habilidad de manejar un coche, una computadora; ver la energía es una habilidad que cualquier persona puede desarrollar. No porque manejes un coche, eres una mejor persona; aunque estés en un pueblo donde nadie maneje; no porque manejes una computadora eres una mejor persona, aunque estés en un país donde nadie tenga computadora.

Esto es igual, simplemente veo la energía, no me hace mejor persona; sano con las manos, no me hace mejor persona; son habilidades.

Le vendo a las personas, que soy un ser humano normal, que tengo habilidades, que tengo amigos y no alumnos, para que ellos no empiecen a crear estas expectativas de: “¡ah, el maestro! Además yo les digo: “no crean en Jaime Delgado, no sabes si es un charlatán. Tienen que creer en sus propias experiencias, y confiar en ustedes. Y cuando salgan de este curso, no digan, Jaime Delgado ¡es maravilloso!, digan ¡qué bien me siento!”.

X.P. –Otra vez resultados.

J. D. –Resultados en cada quien. Y que en lugar de separar a los maestros, separan a los gurús, separan a los que escriben tantos libros y ellos son los que tienen la sabiduría; yo no, yo simplemente soy un transmisor de la sabiduría de grandes maestros, la uso para que la gente se empodere, para que la gente tenga su poder.

¿Qué es lo que sucede? Cuando eres honesto, cuando la gente no está buscando, este reconocimiento; te puedes reír de ti mismo, eso me costó muchos años. Apenas tengo cincuenta y cuatro años, apenas llevo diez años donde aprendí a reírme de mi mismo; gracias principalmente a mi esposa, a mis dos hermanos que se burlan mucho, son muy irónicos en muchas cosas. Aprendí a reírme, cuando aprendes a reírte, dices: “aquí estoy con todos estos defectos”. Entonces la gente dice: “oye, se parece a nosotros”. Le das la confianza para acercarse, para preguntar.

En esta necesidad espiritual, se dan cuenta que todas mis respuestas, no es para manipularlos, ni para crear organizaciones más grandes, ni para formar una secta, una religión; sino que lo único que busco, es que estén bien o que se sientan bien. Y que paguen su curso porque yo vivo de eso. Y ojala haya muchas gente que paguen sus cursos, es un intercambio. En el norte de mi país, hay unos indios que se llaman los yaquis. Los chamanes de ahí; uno se hizo muy famoso por un libro de Carlos Castaneda, que se llama don Juan; es un indio yaqui. Los yaquis bajan de las montañas, te extienden la mano y te dicen: “coima”. Coima significa: comparte hermano. Si a ti te sobra comparte conmigo, porque cuando a mi me sobra, yo puedo compartir contigo. Entonces ellos dicen: “coima”, que es comparte, porque tú lo tienes.

En un curso vamos a compartir, yo comparto esta información de estos grandes maestros, para ustedes, para que se sientan bien; y ustedes comparten una parte de sus ingresos.

X.P. –A mi me encanta cuando te defines como un chamán urbano, porque yo me imagino a un chamán con plumas y todo lo que en los documentales, películas salen. Pero yo te veo a ti con traje y corbata y al mismo tiempo eres un chamán. ¿Cómo se explica, cómo se entiende?

J. D. –Cuando estuve con los chamanes primero en Estados Unidos, luego en Nueva Zelanda, en Méjico, Perú; pues era un chamán, con pelo largo, tenía mi tambor, mi ropa blanca, mis zapatos, mis botas de indio, tenía mi medicine bag, hacia mis rituales como deben de ser, hice ceremonias importantes dentro del mundo de los indios; y aprendí, comprendí lo que era la naturaleza.

Y también cuando fui monje, porque te dije que soy monje. Pero finalmente me di cuenta que mi vida actual, no es el mundo del chamán. La realidad está en las ciudades, ni en el mundo de los monasterios; la realidad está en las ciudades. Entonces yo le llamo espiritualidad contemporánea, chamanismo urbano, que es, tienes que traer esa sabiduría ancestral a tu vida cotidiana; y solamente tiene validez si tú estás bien y la gente que está alrededor de ti.

Describo la felicidad, no como la capacidad de sentirte bien; felicidad es cuando llegas a tu casa y las personas que te aman y que amas, les brillan los ojos cuando te ven. Eso quiere decir que es una felicidad compartida con todos los seres que son importantes en tu vida. Eso es chamanismo.

Nosotros en el chamanismo decimos una frase cuando nos despedimos o cuando llegamos que es: “ajometacuyase”, que quiere decir: “todos somos uno”. Y todos somos uno, es, vamos a ayudarnos, vamos a compartir, somos parte de esta naturaleza, del mundo; porque el chamanismo te enseña a respetar la naturaleza, eres parte de todo lo que existe; respétalo hermano; todos somos uno. Esa es la parte mágica.

Hablando de estas figuras, como el chamán, te hablaría también del ninja. El ninja es este hombre invisible, ese hombre que se esconde en las noches, ese hombre que hace cosas extraordinarias, que rompe los limites, que es invisible, nadie sabe quién es.

Entonces hubo una etapa en mi vida donde buscaba este reconocimiento, esta fama, era muy importante; sin embargo ahora me gusta ser invisible. Me gusta que me reconozcan, salir en la televisión, me gusta la radio, pero también me gusta esconderme, me gusta esta parte, ese es el ninja.

Y si hablo del monje, es esta parte de levantarme todos los días, hacer mi práctica de silencio, de meditación; la gente me dice: “Jaime, enséñame a meditar”, yo les digo: “¿para qué quieres meditar? Hay miles de formas de meditar y lo importante es que medites para algo que estés buscando en la vida, que sea útil en tu vida; y no solamente enseñarte a meditar. Finalmente el monje lo que te da; que difícilmente vas a encontrar en ningún lado, es la paz. Siempre digo que una persona que tiene paz, lo tiene todo. Porque si tienes dinero y no tienes paz, ¿para qué te sirve el dinero? Si tienes salud y no tienes paz, si tienes poder y no tienes paz, si tienes una bonita familia y no tienes paz; pero si tienes paz, aunque no tengas todo lo demás, lo tienes todo. Este es el monje.

Y finalmente el mago, que es mi entrenamiento con los druidas, mi entrenamiento con alquimistas, mi trabajo con Richard con Poly. Esta capacidad de hacer que las cosas sucedan, esta capacidad de decir: “finalmente todo esto es para que sea útil en mi vida” y ¿qué es lo que buscan los seres humanos en su vida? Dicen que la felicidad, ¿no es cierto? La gente come y come y se enferman; ¿Dónde está la felicidad? Fuman, y ¿Dónde está la felicidad? Se drogan y ¿Dónde está la felicidad? Trabajan, trabajan y trabajan porque van a ganar mucho dinero y ¿Dónde está la felicidad? Los ves angustiados, estresados, ¿Dónde está la felicidad? La felicidad es ser el director de la empresa y ¿Dónde está la felicidad cuando ves que se muere de un infarto? La felicidad es tener una familia, y cuando los niños son adolescentes llegan los problemas. ¿Dónde está la felicidad?

Realmente los seres humanos no buscan la felicidad; lo que buscan es la realización. Cuando tienes, eres real, yo soy muy duro, muy directo al grano y le hago sentir a la gente: “déjense de tonterías y vámonos a la realidad, déjate de técnicas y vámonos a la realidad, a la vida cotidiana. En la vida cotidiana los seres humanos quieren realizarse; entonces, todo este proceso, todo lo que enseño, busca que la gente se realice, encuentren paz; o que vivan en armonía con las personas que aman, o que sean capaces de ser invisibles, cuando ellos así lo desean.

X.P. –Una de las cosas que le he escuchado a Gabriel, pero que sé que viene en parte de ti, que a él le ha impactado lo suficiente como para que lo incorporara en sus cursos, y lo repite en muchos cursos; es la enseñanza de estos monjes tibetanos, de las tres causas del dolor. Me parece sorprendente como una cosa que debe tener dos mil años; no sé cuantos debe tener; pueda encajar tan bien con algo como la PNL. Es fascinante.

J. D. –Lo más fascinante es, que estas enseñanzas antiguas se parecen tanto a la PNL. La PNL tiene ciertas características mágicas, porque muchas de sus enseñanzas; he encontrado libros místicos, esotéricos que se parecen; y el origen es totalmente diferente, porque viene de un informático, un programador de computadora que era Richard Bandler; de un lingüista que era John Grinder, de una antropóloga que era Judith De Losier y de una serie de personas que participan en esto y que no tienen nada que ver con el mundo mágico. Sin embargo llegan a la conclusiones, a raíz de los setentas, ochentas, noventas; conclusiones que vienen de miles y miles de años. Porque además déjame decirte que la cultura china, la cultura japonesa, la cultura tibetana, han seguido la cultura, no han sido cortados; mientras que las culturas occidentales, han sido conquistadas, han sido cortadas, cada quinientos años vuelven a empezar; hay una serie de cambios permanentes. Estas culturas antiguas tienen toda esta sabiduría, que ahora con la PNL, empiezan a entender y que se parece muchísimo.

Cuando hablamos de las tres causas del sufrimiento, hablamos de que la primera causa del sufrimiento es, sufrimos porque el mundo que nos rodera no se atiene a nuestra voluntad, es decir, porque la gente no hace lo que yo quiero. Lo que explico después de todo lo que es un tema entero a desarrollar, es que sería absurdo, es una creencia absurda, es que sufrimos, porque mi papa no hace lo que yo quiero, mi mamá no me trata como yo quiero, mi pareja no es lo que yo quiero, ni siente lo que yo quiero, ni me quiere como yo quiero, mis hijos no me obedecen como yo quiero, mi jefe no me valora como yo quiero, en fin. Es absurdo pensar que la gente va a hacer todo lo que quieres, porque pedirías más y más y más y tampoco serías feliz. Esta es la primera causa.

La segunda causa del sufrimiento habla de que queremos que todo sea eterno, sea permanente; sufrimos porque no queremos que las cosas cambien, queremos estabilidad, sin entender que todo cambio, todo se muere y todo renace.

Y la tercera causa del sufrimiento que es el miedo a la muerte. Cuando hablo del miedo a la muerte, sí hablo de la muerte física; pero lo más importante del miedo a la muerte, es que el miedo a la muerte es cuando no nos atrevemos a hacer algo en la vida, cuando no hacemos esa llamada que queríamos hacer, cuando no hablamos con esa mujer con la que queríamos hablar, cuando no vamos a ver ese negocio, cuando no nos atrevemos a cualquier cosa por muy insignificante que sea. Hay algo que me detiene, ese algo que me detiene, es miedo a morir. Hay una frase, cuando dicen: “no lo hago porque siento que me muero”. Atreverme, es esa sensación de cruzar el lumbral de la muerte. En los deportistas de alto rendimiento es cuando dicen: “ya no puedo, ya no puedo” y mi trabajo es hacer que rebasen del lumbral de la muerte. “Ya no puedo”. ¿Por qué ya no puedo? Porque tiene miedo a morirse metafóricamente. Entonces para. Yo hago que se pare y renace. Entonces es cuando llega el segundo esfuerzo, donde se dan cuenta de que son capaces de romper sus límites y que puedan hacer cosas, pueden ser invencibles. El miedo a la muerte, es el miedo a atrevernos a la vida y después, el miedo a nuestra propia muerte y a la de nuestros seres queridos.

X.P. –Jaime, después de haber estado en tantos países diferentes, con tantas culturas, con tantas enseñanzas; ¿qué es lo que te ha impactado más, con qué te quedarías? Aquello que una vez te dijeron y que realmente te chocó tanto, te cambió completamente la visión del mundo.

J. D. –Todos los países son maravillosos, todas las culturas son maravillosas, todas las enseñanzas son maravillosas, pero lo más impactante de todo es que todo lo que buscaba fuera de mi casa, lo encontré en mi casa. Cuando regresé, me senté en mi banquito de meditación, cerré los ojos, y ahí estaba, adentro de mi; había viajado por todo el mundo, buscando a mis maestros, buscando las enseñanzas, buscando los lugares de poder, buscando la magia; y encontré cosas maravillosas y te puedo contar doscientas historias de poder de todo lo que viví. Pero lo que realmente buscaba lo encontré cuando llegue a mi casa, me senté en mi banquito a meditar; cerré los ojos, me puse en paz, vacié mi mente y allí estaba. Tanto buscarlo, durante tantos años y estaba dentro de mí. Hay mucha gente que lo busca tratando de hacer dinero, y hacen más y más, ni ellos mismos saben porque lo hacen, ¿Por qué están buscándolo? Pero no saben que está dentro de ellos. Hay otras personas que lo buscan a través de la fama y quieren más fama y más, y no saben por qué; pero no saben que están buscando en el lugar equivocado.

Hay una historia que dice que el máximo regalo que tenía Dios, la máxima sabiduría era como una perla y que no sabía dónde guardarla; porque la podían encontrar los hombres, y podían hacer mal uso de esta sabiduría. Entonces le dijo otro Dios: “¿Por qué no la pones en el planeta, en el fondo del mar?” Dijo: “no, porque algún día, el hombre llegará a lo más profundo del mar”. Otro le dijo: “¿Por qué no lo pones en la montaña más alta?”. –“Porque algún día, el hombre llegará a la montaña más alta”. Otro dijo: “¿Por qué no lo pones en la luna?”. –“Porque algún día, el hombre va llegar a la luna”. -¿Por qué no lo pones en un planeta lejano?”. –“Porque algún día, el hombre va llegar a un planeta lejano. Y entonces uno más sabio y que estaba en silencio, le dijo: “señor, ¿por qué no lo escondes dentro de él?”. Dios escondío esa perla llena de toda la sabiduría del universo dentro del hombre. Dice la leyenda que el hombre sigue buscando en la fama, en el poder, en el dinero, en los placeres, en la lucha, en los trofeos, en los campeonatos, seguimos buscando esa sabiduría, esa fuente de la juventud, ese gran grial; que estando, no lo encuentra porque está ahí a dentro, para que lo puedas ver tienes que entrar en silencio en vacío. De repente hay algo que brilla allá dentro y cuando lo encuentras dices – ¡wuaw! Valió la pena la búsqueda.

X.P. –Es una magnífica manera de terminar esta entrevista. Jaime muchas gracias por este tiempo. Y como tú dices: “ooossss”.

J. D. –ooossss, mi querido amigo. Muchas gracias.

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ENTREVISTA NINJA

Entrevista realizada a Jaime Delgado Orea por Xavi Pirla durante el curso de Gabriel Guerrero.

X.P. -Me encuentro delante de una figura mítica dentro del mundo de la PNL: el famoso Ninja. En todos los cursos que he estado, en Estados Unidos, con Bandler, con Gabriel Guerrero, se habla mucho del Ninja. Yo pensaba que era de una figura mítica, que era un personaje quizás inventado en la mente de Gabriel, pero no. Una vez en Puerto Vallarta, de hecho la primera vez que estuve allí, me encontré con el Ninja. Descubrí que el Ninja era un personaje real, mítico pero real al mismo tiempo. Es un personaje lo suficientemente interesante para que se merezca una entrevista. Y aquí lo tenemos delante para que me responda a unas cuantas preguntas. Bienvenido Jaime Delgado alias El Ninja.

J. D. -Querido Xavi, muchas gracias. Que gusto estar aquí contigo.

X. P. Después de estar en cursos, después de hablar contigo, después de verte en acción, tengo muchas preguntas para hacerte. Preguntas que me gustaría que la gente tuviera esta información sobre ti. Por lo tanto, déjame que te haga unas cuantas preguntas y que sobre la marcha vaya fluyendo nuestra conversación. ¿Te parece?

J. D. -Me parece muy bien.

X.P. –Jaime, ¿Por qué te llaman el Ninja?

J. D. –Bueno me llaman el Ninja, porque realmente soy un ninja. Porque mis deportes son las artes marciales. Entrené durante muchísimos casi todas las artes marciales, más de veinte años. Y una de ellas, de las últimas, durante cinco años practiqué a las cinco de la mañana, de cinco a ocho de la mañana, en la montaña, técnicas de Ninjutsu.

Los ninjas son estos personajes, de las películas japonesas, que van vestidos de negro y traen una espada atrás y usan estrellas y todo esto. Antes de esto había entrenado todas las técnicas de samurái también y diferentes técnicas de artes marciales japonesas, coreanas y chinas.

Me dicen el ninja, porque dentro del mundo del tenis, copa Davis y profesional en mi país en Méjico, me contratan los tenistas para que haga un trabajo mental y físico con ellos. Y de repente se encuentran con un personaje extraño, con una disciplina, con una concentración, con una determinación que no existía en el tenis. En el tenis tal vez había mucho “plof”, tal vez eran muy relajados, entrenaban solo en la cancha con la raqueta.

Y de repente llega una persona, con una filosofía, y una determinación fuera de contexto dentro de este mundo. Ahí es donde conozco precisamente a Gabriel Guerrero. Un joven con una ambición tremenda y un deseo de trabajar física y mentalmente. Me contrata, y me contrata principalmente porque la gente que trabajaba con el Ninja eran los mejores tenistas de Méjico. Entonces para todos los jóvenes, pues ver que de repente los mejores tenistas subían su nivel, fue la mejor época del tenis en Méjico, de los años 90, donde estábamos compitiendo al tout por tout y porque teníamos un equipo de primera. Había un punto donde yo participaba en esta fuerza, esta voluntad, este carácter. Yo no sabía nada de tenis, pero utilizando todas estas técnicas ancestrales, porque fui entrenado en monasterios en Japón, con chinos, en Tailandia, con tibetanos, aprendiendo muchos de sus secretos y utilizando estos secretos tanto físicos como mentales para que ellos tuvieran esta fortaleza.

Ahí conozco a Gabriel como alumno, de hecho me toca iniciarlo en la programación neuro lingüística, porque en aquel entonces yo ya había hecho un practitioner, había hecho un máster en programación neuro lingüística también. Debo decirte que mi carrera es psicología.

Después Gabriel se va a aprender con los mejores del mundo. Y ahora él es mi maestro.

X.P. –Él habla mucho, porque yo lo he escuchado en los cursos, que de hecho está en la PNL por ti, es decir, como si le hubieras impactado mucho en el momento en el que os encontrasteis.

J. D. –Cuando un joven tiene hambre, y tiene deseos de hacer las cosas bien, y se encuentra con alguien que sí sabe que hay que hacer, además con esta magia; era la época de las películas de ninjas y todavía quedaba el halo de Bruce Lee. Yo había sido campeón del mundo durante varios años y era el número uno en el manejo de armas orientales, chacos, estrellas, etc.

Cuando un joven ve esto, pues el joven se entrega completamente y hace mítica esta figura. Yo simplemente soy una persona con cualidades y defectos, con una gran disciplina, con mucho aprendizaje encima, pero una persona normal.

Pero el joven convierte esto. Y además los entrenamientos, eran de películas. ¿Has visto las películas chinas y esos entrenamientos extraños? Bueno, pues el Ninja les ponía esos entrenamientos, porque el Ninja había aprendido así. Entonces quiero que te imagines, para estos jóvenes lo que implicaba toda esta fantasía, hecha realidad, donde estaban con un maestro casi oriental, con una mística. Entonces ellos vivían una película. Bueno yo también la verdad, junto con ellos. Por eso quedan tan impactados en la mente de todos ellos, el trabajo del famoso Ninja.

X.P. –Pero de algún modo por lo que entiendo y por lo que te he escuchado decir; has mezclado lo más moderno de la psicología y la PNL con lo más ancestral que has aprendido por el mundo.

J. D. –Soy deportista de alto rendimiento, entonces sé lo que es un deporte de alto rendimiento. Ahora trabajo con empresas como coatching y capacitación, he sido asesor de secretarios y ministros de estado, he sido asesor de empresarios, he trabajado con artistas en televisión, trabaje en televisión y radio durante varios años. Esto me ha dado una gran experiencia porque tengo una formación múltiple, por un lado las artes marciales, por otro lado toda la parte ancestral, lo que aprendo en el oriente, lo que aprendo con los chamanes, indios de diferentes países, lo que aprendo en la psicología, en aprendizaje acelerado, en la programación neurolingüística, en entrenamiento para deportistas de alto rendimiento.

Toda esta formación múltiple, me permite tener un enfoque múltiple. Este enfoque múltiple más la disciplina, hace que mi trabajo sea un trabajo completamente fuera de contexto. Porque para que alguien hiciera un trabajo como el que yo hago, tendría que tener una formación parecida a la mía, es complejo, ¿no?

Además una de mis pasiones en la vida, es aprender, aprender, aprender…

Soy un hombre que duerme cuatro horas diarias, trabajo muchísimo y para mi, realmente no es un trabajo, es un placer.

Esto me permite incursionar en aéreas completamente diferentes, dentro del deporte, dentro de la empresa, dentro de la política, dentro de los artistas, en la educación, doy muchas conferencias en procesos educativos. No solamente con la PNL, sino con todo lo que he ido creando de las técnicas ancestrales, de lo más moderno, de aprendizaje acelerado, de lo que yo he vivido. Esto me ha permitido tener muchos resultados.

En mi filosofía, de hecho, la filosofía del Ninja, la filosofía de Jaime Delgado, es una filosofía de resultados.

Para mí la única opción para un deportista es ganar resultados. Y en el trabajo es medir objetivamente todo el esfuerzo que haga alguien. No es suficiente la motivación, no es suficiente que la gente tenga una buena actitud, lo único que vale es producir el resultado que se busca. Y cuando trabajas en función del resultado, pues esto se plasma en un papel, porque entonces en el área de deportes tienes campeones, campeones, campeones…En el área empresarial, me contrata una empresa y me vuelve a contratar, me recomiendan a otras grandes empresas a nivel mundial. Hablabas de estos cincuenta países, donde he trabajado en muchos de ellos, únicamente por los resultados. Cuando trabajas en función de los resultados, no de motivación, sino de resultados, entonces eres alguien confiable.

Esto es lo que he buscado en esta combinación del mundo antiguo con el mundo moderno, con mi propia experiencia: dar resultados, ya sea en terapias, sea en la empresa o en la competencia.

X.P. –Cuando hablas de resultados, me recuerdas mucho a Richard Bandler.

Richard Bandler habla siempre que se enfoca a obtener resultados.

¿Qué más te conecta a Richard Bandler? Porque tienes una gran amistad con él. Has estado en su casa, has estado en sus formaciones. ¿Qué más te conecta, además de este enfoque a resultados?

J. D. –Admiro mucho a Richard Bandler, siempre hablo de él como un genio y hablo como el Einstein de la mente moderna, creo que muy poca gente tiene esa genialidad y que estén vivos, con sus extremos, como buen genio.

La parte que nos conecta es la parte mágica. Richard Bandler, dentro de toda esta genialidad tiene una parte muy mística, muy mágica. Creo que una de las cualidades que tengo es la disciplina y cuando tienes disciplina se te van desarrollando habilidades siempre por la práctica. Y una de las habilidades que se me desarrollaron es puedo percibir y sentir la energía de la gente, puedo con mis manos transmitir energía a las personas. Me costó muchos años aceptarlo. Yo era presidente de un corporativo que habíamos formado y aceptar que yo veía energía o que yo mandaba energía, pues no era la mejor imagen para este presidente. Como terapeuta o consultor de empresas tampoco era una buena imagen. Entonces voy creando dos mundos, el mundo profesional y el mundo mágico.

Y en el mundo mágico, la esposa de Richard Bandler, Poly, que ahora está muerta, nos vimos, nos reconocimos, era una mujer muy, muy mágica, ella fue la que le dijo a Richard: “este hombre sí te puede ayudar”. Richard tenía un problema, trabajé con él, trabajé también con Poly, sintió como tenía un problema importante de salud y se le quitó.

X.P. –Otra vez resultados.

J. D. –Resultados, exactamente. Y de ahí nació una amistad, por muchas experiencias, juntos, dentro de algo que tenemos en común, Richard y yo, que es esta búsqueda de experimentar o potencializar al máximo la mente del ser humano.

Él lo ha hecho a través de la PNL, de la neuro lingüística o de la lingüística como tal. Yo lo he hecho a través de desarrollar una serie de habilidades, compaginando el mundo chamánico, con el mundo oriental; soy monje japonés, no practicante, pero esto habla de mi disciplina y entrenamiento en monasterios y la parte científica.

Entonces creo que ven en mí, un hombre en búsqueda de esta riqueza mental, en aéreas donde, tal vez es fuerte, pero no tanto. Y él tiene muchas cosas, que yo espero aprender algún día.

X.P. –A mí lo que me sorprende más, es como consigues dar una gran conferencia a mil directivos o empresarios y que estén escuchando estas cosas. Que escuchen sobre espiritualidad, que escuchen sobre una cosa que normalmente en una empresa no tenga cabida.

J. D. –Lo que pasa es que hay idiomas. Puedo hablar de espiritualidad sin hablar de espiritualidad, puedo de energía sin hablar de energía, puedo hablar de consciencia sin hablar de consciencia. Porque hablo diferentes idiomas. Depende del mundo donde me encuentre.

Si estoy en el mundo de los niños, cuando estoy trabajando con ellos, ya sea en el deporte, o sea a nivel escolar, el idioma que uso con ellos es un idioma de niños. Me comunico con muchas metáforas, cuentos, juegos, hago las demostraciones.

Cuando estoy en una empresa, al contrario, hago números. Al cabo de una conferencia hice todo un análisis de la pobreza, números, de crisis, situaciones, hago investigaciones. Luego hablo de las capacidades de la mente, de las capacidades del cuerpo; de cómo la gente puede resolver la problemática que tiene.

Finalmente te voy a decir, yo que he estado en tantos países del mundo, que he dado terapias, conferencias, cursos y demás, te puedo decir que los seres humanos son tan impresionantemente parecidos, en cualquier lugar del mundo. Y a la vez tan impresionantemente diferentes. Pero todos tienen una problemática muy similar.

Me preguntaba un día un amigo, que si había algo en común en las terapias o asesorías que daba en los diferentes países. Le dije que sí, la mayoría de la gente se siente culpable, o víctima o frustrada. Y esto es lo que hay que resolver. Y si hablamos de miedo y de agresión, viene de esto mismo. Y esto es lo que hay que resolver.

¿Por qué me aceptan en todos estos mundos, en el mundo del deporte, en el mundo educativo, en el mundo empresarial? Porque hablo el idioma de cada uno de ellos. Y aunque mis bases son las mismas, hablo en algo que ellos entienden y dicen: “sí, es cierto. Es lo que me pasa, es lo que siento”.

He desarrollado esa facilidad, de poder leer fácilmente a las personas, sea por el movimiento de sus ojos, su respiración, su cuerpo o su energía. Eso me permite hacer un muy buen acercamiento hacia sus estilos.

X.P. –Te he visto en acción, Jaime, exponiendo y es impresionante el carisma que desarrollas en la sala. ¿Cómo lo haces, cómo consigues además del contenido que puedas tener en tus charlas, en tus conferencias, en tus cursos; cómo consigues desarrollar ese carisma tan grande que lleva y arrastra toda la gente contigo?

J. D. –Esa pregunta me la hicieron. Agradezco mucho tus palabras, quisiera creer que es cierto y haré mi mejor esfuerzo para que así sea.

Hace algunos años, trabajé en mis conferencias en América Latina, en la universidad de Leyva en Colombia, me dieron un diploma, donde me nombraban el mejor conferencista de América Latina. Había algún evento y me lo estaban otorgando a mí.

Me hacían una pregunta muy parecida a la que tú me haces. Les decía que ser un profesional de la comunicación, es ser un profesional de la comunicación. Cuando voy a dar una conferencia, antes que nada, me preparo físicamente, hago ejercicios de fuerza, de flexibilidad, de relajación. Mi cuerpo tiene que estar a tono con mi mente, con mi voz y con la necesidad del público, porque cada público es una entidad independiente. Yo me muevo con el público, el público va dirigiendo la conferencia, aunque tenga una línea de temas de acuerdo a la necesidad de la empresa o del público. Entonces yo preparo mi cuerpo, mi cuerpo tiene que tener la misma personalidad que la validez de la voz o de lo que dije.

Después preparo mi mente, la pongo en estado de quietud, en estado de vacío para que pueda fluir de manera natural.

Antes de eso yo ya investigué con quien voy trabajar, las características, las necesidades, etc. Y preparé por lo menos tres conferencias. En las conferencias hago una línea de los temas y las metáforas que voy a ir contando. Hay veces que puedo tener, treinta, cuarenta metáforas armadas de cómo las voy a ir contando. Pero preparo tres conferencias, preparo materiales. Si me contratan para dos horas, preparo materiales para seis horas, o para cinco horas.

Tengo un exceso de trabajo.

Como buen profesional, me preparo completamente para cada una de mis participaciones.

Esto hace que cuando llego allí, hago algo que les digo a todos los deportistas de alto rendimiento. Este es un secreto que comparto y que es la base del entrenamiento mental. Les digo: “todo lo que yo te digo fuera de la cancha, del campo de competencia, cuando tu entras te olvidas. Afuera yo te digo hay que hacer esto, lo otro, en los entrenamientos, tienes que hacer esto, esto y esto. Pero cuando empiezas a competir, te olvidas de todo lo que te haya dicho. Ya hice los programas, entrenamientos, los acondicionamientos para que cuando estés ahí, aflore de manera natural”.

Porque lo más importante en un comunicador, en un deportista, en un líder, es ser natural, que aflore lo que está dentro de él.

Cuando yo entro en la conferencia; te puedo decir, que de cada diez conferencias que doy, preparo mi inicio; de cada diez, diez no empiezo nunca como lo preparé porque me paro frente al público, y en el momento que me paro frente al público, alguien dijo algo antes, a lo mejor el expositor anterior, lo que yo estaba escuchando, a lo mejor lo que me dijo el director me dijo antes de que entrara. Y en el momento en que me paro ahí, me conecto con el público, que puede ser diez mil personas o pueden ser veinte personas, gente de nivel económico más bajo. He tenido conferencias donde he tenido niños desde el primer año hasta secundaria, preparatoria, papas… Y tengo que dar una conferencia donde mantenga durante dos horas atentos a los niños de primero, con los papas, con los adolescentes.

Entonces ese es un esfuerzo…

Hubo una conferencia que di en los Estados Unidos, creo que eran unas tres mil personas, no recuerdo. Fueron dos horas y media, tres horas de conferencia y bajé tres kilos.

Entonces, ¿qué es lo importante para mí? Es, te preparas, llegas y en ese momento fluyes. Todo está listo, tu cerebro está listo, están los materiales. Puedo tener muchos materiales, llevo CD, DVD, preparé mucha información. Voy a ir moviéndome de acuerdo a lo que el público me va diciendo, la necesidad de la gente. Puedo hacer un cambio total de la conferencia si el público así lo requiere. Pero fluyo.

La única diferencia con los otros comunicadores, es que ellos preparan su información y repiten su información. Yo preparo mi información, un exceso de información siempre, suelto todo, llego ahí y dejo que mi cuerpo, mi mente, sean uno solo. Los tonos de voz suben, bajan, todo es solamente un ser que se expande y se realiza haciendo lo que hace.

X.P. –Escuchándote me da como la sensación de que el alto rendimiento deportivo puede ser aplicable a cualquier actividad profesional. No debe ser necesariamente en el deporte. Porque a mí me da la sensación de que la gente tenga que tener las habilidades para ser un buen director, o para ser un buen director financiero, o un buen director general, pero que sea como natural. Escuchándote a ti, me da la sensación de que todo eso sería mejor prepararlo de la misma manera que se prepara un deportista de élite.

J. D. –Sí, definitivamente sí. Tienes que tener un objetivo y el objetivo no es alcanzar la mente económica, en una empresa por ejemplo. El objetivo es, si tú eres el líder, el director, es ser un gran líder que mueva su grupo, para que no alcance la meta, para que supere la meta. Y no solamente que supere la meta, sino que tenga un grupo sólido, fuerte, donde haya autoridad, donde haya firmeza, donde haya calidez, haya apoyo. Pero basado en la firmeza y en la autoridad, no en la motivación. Un líder no puede funcionar en base a la amabilidad y la motivación. Tiene que funcionar en base a la autoridad, a la fuerza, a la determinación, acompañado de la cordialidad. Porque finalmente tiene que trabajar en función de resultados. Pero se equivocan mucho de ellos, porque viven al día día y creen que los resultados son alcanzar metas económicas. Entonces se pierden y se hacen chiquitos. Lo que tienen que entender, que el resultado es realizarse como un gran líder, no por él, porque ese es su trabajo, hacer que la gente lo siga, que se comprometa con el líder, con la empresa, con los resultados y que las metas solamente son un punto aritmético o matemático que pusieron; porque es un trabajo, es un negocio y el negocio tiene que producir utilidades.

Pero que solamente es eso. No pensar que tienen que llegar a la meta. Tienen que llegar al máximo, arriba de la meta.

Durante cuatro años ganamos campeonatos nacionales de exhibición y le ganaba a los mejores del mundo. Mis niños, niños de seis, siete años, hasta catorce, trece años, vencieron siempre a los japoneses, a los chinos, a los coreanos, a los norteamericanos, a los mejicanos, a los latinoamericanos. Con quien competíamos, siempre los hacíamos pedazos. Nunca perdimos una sola vez.

Un día metí tres equipos a competir y gané el primer, segundo y tercer lugar.

Un día se acercó un papa a decirme: “¿Cómo haces que los niños hagan esto, que es extraordinario, que no hace nadie más en el mundo?

Le dije:”sssshhhhttt, es que nadie les ha dicho que no se puede”.

Le decía a los niños: “ahora van a hacer esto”. Nunca lo había hecho ningún niño en el mundo, y lo hacían. Porque nadie les había dicho que no se puede.

Entonces, yo trabajo en función a tener logros extraordinarios. Cuando trabajo con deportistas, es lo mismo. ¿Qué hay en común? Esta mentalidad, no de ganar este partido, no de ganar este set, no de alcanzar esta meta; es la excelencia, pero no la excelencia como la ven en hoy día, que es la excelencia en la productividad, es la excelencia en el ser, donde tú te realices, te levantes en la mañana.

Yo me levanto a los cuatro, cuatro y media de la mañana, hago mis ejercicios mentales, voy a la montaña a entrenar, regreso, hago ejercicios mentales. A las siete y media de la mañana estoy en mi oficina. Pero me voy de viaje cuando me da la gana, viajo por todo el mundo dando cursos, conferencias. De los doce meses del año, siete meses estoy fuera de Méjico, trabajando en el extranjero.

Pero a lo que voy, es que el deportista, el empresario debe entender que lo más importante son ellos, su realización, romper sus límites. Darse cuenta de que son capaces de hacer mucho más de los programas limitantes que le han puesto, bajo las reglas de la empresa, del juego, de la competencia. Ese es mi trabajo.

Una vez me preguntaron cuando era psicólogo; todos mis compañeros cuando estábamos en la universidad decían “yo voy a trabajar con niños discapacitados, yo con niños de aprendizaje, yo con niños de estos, yo con viejitos”. Yo nunca hablaba. Un día se dieron cuenta que yo nunca comentaba. Me decían: “bueno Jaime, ¿y tú que vas a hacer como psicólogo?”. Les dije: “yo no quiero hacer normal a ningún niño ni persona, porque no es normal. Yo quiero convertir a los normales en anormales”. Y todos tenemos esta capacidad.

X.P. –Déjame que conecte las dos últimas preguntas, porque en el mundo de la PNL, he conocido a bastantes trainers y si algo tienen en común muchos, es una falta de profesionalidad en su preparación y en como enfocan las clases. Veo a Gabriel, y veo a una persona extremadamente preparada; veo a Richard Bandler y veo a una persona preparada y otros. Pero también veo a otros que piensan que simplemente por haber hecho su formación, es suficiente para poder dar clases. ¿Qué tipo de consejos le darías a alguien que se quiere dedicar o se está dedicando a ser formador de PNL para que pueda llegar a esa excelencia de la que tú hablas?

J. D. –Primero que se den cuenta que lo importante no es que sean formadores de PNL. Lo importante es que tienen una sola vida, y que en esta vida, cada noche cuando lleguen a su casa, digan: “Dios, estoy en paz, hoy me puedo morir, porque hoy di lo máximo, estoy en paz con los seres que amo, les dije que los quería; hice el mejor esfuerzo, me entregué. Y si cometí errores, pues soy humano. No pasa nada, trataré de usar esa experiencia para los siguientes días, y no volver a cometerlos.

Mientras la gente trabaje por metas, por objetivos tan limitados como es dar un curso de PNL y ganar un dinero; trabajar en una empresa y tener un sueldo cada quincena y esperar una jubilación, trabajar en una institución de gobierno o ser un político y ganar un puesto. Mientras esos sean sus motivos en la vida, van a seguir siendo igual. Se van a preparar el mínimo, van a hacer el mínimo esfuerzo, porque siempre van a pensar que le están pagando el mínimo. Entonces hay que cambiar el concepto.

Cuando me contrata un equipo profesional de futbol, me la juego con ellos, mi ofrecimiento es el siguiente: me pagan mensualmente mi sueldo, no cobro barato, lo cobro bien; o me pagas la operación que viene a ser el 20% de lo que yo estaría cobrando o el 30%, dependiendo del material que se va a necesitar y no me pagas, me pagas por resultado. Si no produzco estos resultados en tu equipo, no me pagas.

¿Dime qué director técnico, que coatch arriesga su sueldo con los resultados? ¿Qué futbolista, tenista, corredor de coche, jinete, arriesga su sueldo con el resultado? Yo sí; porque la gente con que tenga su sueldo, es suficiente; y ojalá les vaya bien, pero en mi caso, esa, no es una forma de vivir. En mi caso, es el placer de hacer las cosas, lo mejor, lo más perfecto que se pueda; y solamente si produzco resultados merezco mi paga. ¡Ah! Pero entonces me pagan el triple de lo que yo cobro, porque me la estoy jugando con el equipo. Y si gano, entonces me pagan, y si no, que no me paguen, no me lo merezco; ¿por qué me van a pagar? Lo importante no es el sueldo. Necesito cobrar porque vivo de mi trabajo y no soy un hombre rico; lo importante para mí, es esta posibilidad en la vida de superar retos. ¿Cuál es mi consejo para todas estas personas? Si verdaderamente hacen PNL, lo primero que tienen que hacer es lo que dice Richard Bandler, es aplicarla contigo; la PNL te rompe límites, te enseña posibilidades de cambiar tu mentalidad, a cambiar tus creencias limitantes, te enseña posibilidades para hacer imágenes enormes y verte a ti mismo logrando las cosas. Entonces lo primero es, que ustedes sean alumnos de sí mismos, alumnos de esta enseñanza y cuando trabajen o se preparen, no sea para dar un curso y ganar dinero, que sea, para que sea el mejor curso que hayas dado en tu vida, que sepas que has dado lo mejor.

Ahora voy a empezar a dar Practitioner de PNL y máster de PNL. En mi mente ya diseñé todo un modelo de aprendizaje acelerado, con una serie de dinámica, de personalizaciones; voy a hacer una bomba; donde la gente que venga a ese practitioner va a decir: “es que nunca había vivido una cosa así”.

X.P. –Me estás asustando, porque algunos de ellos los voy a dar contigo.

J. D. –Vamos a hacerlo y aprenderé muchísimo; porque eres un joven con mucha capacidad y te he visto trabajar aquí y te regreso el alago que me hiciste hace un momento. Para mí es un orgullo trabajar con alguien tan joven como tú, de quien puedo aprender. Porque eres un técnico en algo en que te has especializado; y donde quiero especializarme también; y la oportunidad de estar contigo compartiendo un escenario, me va permitir enriquecer, afinar, mejorar muchas de las cosas que tú dominas maravillosamente bien.

X.P. –Gracias.

Escuchándote, toda esta actitud y mentalidad; me haces pensar en los políticos. Sé que has trabajado, has tenido contacto al menos con políticos. ¿Qué les dices a los políticos?, es decir, ¿cómo enfocas toda esta parte espiritual, esta parte psicológica, toda esta parte del alto rendimiento y hasta la parte de los resultados; cuando tienes a un político, a una persona con mucha responsabilidad delante?

J. D. –Tanto con los políticos, como con los entrenadores de un equipo de copa Davis, de futbol, de cualquier otro deporte, de equitación, etc.; tienes que entender que eres invisible, no existes, lo único que va a existir son tus resultados. Así es como me ven, yo soy invisible, no busco promoción, no busco fama, no busco renombre; mi placer y mi fama es saber que se dieron los resultados.

En el caso de un político, soy invisible, no existo, puedo existir como asesor, asesor en otro tipo de cosas, pero mi trabajo no es tangible, no es algo que sea visible hacia los demás.

¿Cuál es mi función con el político? Lo que hago normalmente en diferentes aéreas, dependiendo del político y de su necesidad, lo que hago es optimizar sus recursos; hago que tenga más energía, que tenga más lucidez, percepciones diferentes, enfoques diferentes de una misma realidad. Como te decía al principio, por mi formación, tengo diferentes enfoques de la realidad que pueden enriquecer a alguien; eso es lo primero.

Lo segundo, soy una persona muy honesta, saben que conmigo la honestidad no es al 100% sino al 1000% y que les voy a decir sus cosas con respeto, con cuidado. Muchas veces un político necesita alguien que les hable diferente; que si me pregunta, siempre le pregunto: “¿cómo quieres que te lo diga, fuerte o suave?

Muchas veces digo a los políticos: “ten cuidado con las preguntas que me hagas, porque te estás arriesgando a que te de la respuesta”. Entonces si me hacen una pregunta, les pregunto, “¿cómo quieres que te lo conteste? Cuando ya le diga esa frase, sabe que hay dos opciones: la del amigo, la del empleado o la del objetivo, que va duro y a la cabeza. Trato de ser amable, respetuoso, son políticos.

El gran problema de las personas como yo, es que dependes de un sueldo. En el caso de los deportistas, por eso les cobro por adelantado. Le digo, me vas a pagar tantos meses por adelantado, porque entonces no voy a tener miedo a que me “corras”. Mucha gente cuando tiene dinero y poder, dicen “yo te pago y haces lo que yo quiera”, aunque te hayan contratado para que los entrenes. Si me pagas por adelantado y me quieres corres, es tu problema; pero yo ya no soy tu empleado, soy tu entrenador. Esa es la gran diferencia. Porque produzco resultados. Ya sea un profesional del deporte, un político, normalmente tienen empleados, y los empleados dependen del sueldo, vivimos de un sueldo. Pero si me pagan por adelantado, entonces, no tengo miedo de perder mi sueldo, porque ya me pagaron. Soy tu entrenador, soy tu asesor. Y si me corres, pues ya me corriste, porque hice lo que me tú me pediste.

X.P. –Cuando hablamos de espiritualidad, cuando hablamos de esta parte más oriental, que aquí quizás no está todavía tan arraigada; me sorprende que por un lado haya tanto rechazo y escepticismo con la parte espiritual, pero luego la gente busca esa parte, te busca a ti, busca esa sabiduría que no se encuentran en países occidentales. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué la gente lo rechaza públicamente, pero por otro lado busca ese consejo, esa sabiduría?

J. D. – ¿Qué es lo que rechazan? Rechazan la manipulación, a la que han sido sometidos los occidentales por diferentes religiones. Hay que entender que las religiones son instituciones que buscan prevalecer, y para prevalecer hay que tener control; algunas de ellas han decidido que el control lo van hacer a través de crear miedos, crear pecados, etc. Lo importante es, aunque rechacen esta manipulación, por lo tanto no se acercan al mundo espiritual; la espiritualidad es una necesidad humana, desde el inicio de los tiempos, los seres humanos buscaban esta relación del creador de lo divino a través del sol, de las plantas, de la lluvia, de la tierra, del río, fuego, etc. Esto fue cambiando, pero es una necesidad humana, esta búsqueda, de una identidad con su parte espiritual, con su parte divina, sea la que sea. Cuando se la platicas en su idioma, cuando no estás buscando manipularlos, ni convertirte en un gurú. Una de las cosas que le digo a la gente cuando empiezan a hacer cosas alrededor de mi, alumnos y demás, les digo yo no tengo alumnos, tengo amigos; porque si tienes alumnos empiezan a convertirte en el gurú, sobre todo si tienes habilidades, como las que yo tengo. En todos mis cursos, digo: “el hecho de que yo pueda ver la energía, que pueda tener contacto con entidades energéticas o espirituales, que pueda sanar con las manos; no me hace ser una mejor persona. Esas son habilidades. Así como alguien puede desarrollar la habilidad de manejar un coche, una computadora; ver la energía es una habilidad que cualquier persona puede desarrollar. No porque manejes un coche, eres una mejor persona; aunque estés en un pueblo donde nadie maneje; no porque manejes una computadora eres una mejor persona, aunque estés en un país donde nadie tenga computadora.

Esto es igual, simplemente veo la energía, no me hace mejor persona; sano con las manos, no me hace mejor persona; son habilidades.

Le vendo a las personas, que soy un ser humano normal, que tengo habilidades, que tengo amigos y no alumnos, para que ellos no empiecen a crear estas expectativas de: “¡ah, el maestro! Además yo les digo: “no crean en Jaime Delgado, no sabes si es un charlatán. Tienen que creer en sus propias experiencias, y confiar en ustedes. Y cuando salgan de este curso, no digan, Jaime Delgado ¡es maravilloso!, digan ¡qué bien me siento!”.

X.P. –Otra vez resultados.

J. D. –Resultados en cada quien. Y que en lugar de separar a los maestros, separan a los gurús, separan a los que escriben tantos libros y ellos son los que tienen la sabiduría; yo no, yo simplemente soy un transmisor de la sabiduría de grandes maestros, la uso para que la gente se empodere, para que la gente tenga su poder.

¿Qué es lo que sucede? Cuando eres honesto, cuando la gente no está buscando, este reconocimiento; te puedes reír de ti mismo, eso me costó muchos años. Apenas tengo cincuenta y cuatro años, apenas llevo diez años donde aprendí a reírme de mi mismo; gracias principalmente a mi esposa, a mis dos hermanos que se burlan mucho, son muy irónicos en muchas cosas. Aprendí a reírme, cuando aprendes a reírte, dices: “aquí estoy con todos estos defectos”. Entonces la gente dice: “oye, se parece a nosotros”. Le das la confianza para acercarse, para preguntar.

En esta necesidad espiritual, se dan cuenta que todas mis respuestas, no es para manipularlos, ni para crear organizaciones más grandes, ni para formar una secta, una religión; sino que lo único que busco, es que estén bien o que se sientan bien. Y que paguen su curso porque yo vivo de eso. Y ojala haya muchas gente que paguen sus cursos, es un intercambio. En el norte de mi país, hay unos indios que se llaman los yaquis. Los chamanes de ahí; uno se hizo muy famoso por un libro de Carlos Castaneda, que se llama don Juan; es un indio yaqui. Los yaquis bajan de las montañas, te extienden la mano y te dicen: “coima”. Coima significa: comparte hermano. Si a ti te sobra comparte conmigo, porque cuando a mi me sobra, yo puedo compartir contigo. Entonces ellos dicen: “coima”, que es comparte, porque tú lo tienes.

En un curso vamos a compartir, yo comparto esta información de estos grandes maestros, para ustedes, para que se sientan bien; y ustedes comparten una parte de sus ingresos.

X.P. –A mi me encanta cuando te defines como un chamán urbano, porque yo me imagino a un chamán con plumas y todo lo que en los documentales, películas salen. Pero yo te veo a ti con traje y corbata y al mismo tiempo eres un chamán. ¿Cómo se explica, cómo se entiende?

J. D. –Cuando estuve con los chamanes primero en Estados Unidos, luego en Nueva Zelanda, en Méjico, Perú; pues era un chamán, con pelo largo, tenía mi tambor, mi ropa blanca, mis zapatos, mis botas de indio, tenía mi medicine bag, hacia mis rituales como deben de ser, hice ceremonias importantes dentro del mundo de los indios; y aprendí, comprendí lo que era la naturaleza.

Y también cuando fui monje, porque te dije que soy monje. Pero finalmente me di cuenta que mi vida actual, no es el mundo del chamán. La realidad está en las ciudades, ni en el mundo de los monasterios; la realidad está en las ciudades. Entonces yo le llamo espiritualidad contemporánea, chamanismo urbano, que es, tienes que traer esa sabiduría ancestral a tu vida cotidiana; y solamente tiene validez si tú estás bien y la gente que está alrededor de ti.

Describo la felicidad, no como la capacidad de sentirte bien; felicidad es cuando llegas a tu casa y las personas que te aman y que amas, les brillan los ojos cuando te ven. Eso quiere decir que es una felicidad compartida con todos los seres que son importantes en tu vida. Eso es chamanismo.

Nosotros en el chamanismo decimos una frase cuando nos despedimos o cuando llegamos que es: “ajometacuyase”, que quiere decir: “todos somos uno”. Y todos somos uno, es, vamos a ayudarnos, vamos a compartir, somos parte de esta naturaleza, del mundo; porque el chamanismo te enseña a respetar la naturaleza, eres parte de todo lo que existe; respétalo hermano; todos somos uno. Esa es la parte mágica.

Hablando de estas figuras, como el chamán, te hablaría también del ninja. El ninja es este hombre invisible, ese hombre que se esconde en las noches, ese hombre que hace cosas extraordinarias, que rompe los limites, que es invisible, nadie sabe quién es.

Entonces hubo una etapa en mi vida donde buscaba este reconocimiento, esta fama, era muy importante; sin embargo ahora me gusta ser invisible. Me gusta que me reconozcan, salir en la televisión, me gusta la radio, pero también me gusta esconderme, me gusta esta parte, ese es el ninja.

Y si hablo del monje, es esta parte de levantarme todos los días, hacer mi práctica de silencio, de meditación; la gente me dice: “Jaime, enséñame a meditar”, yo les digo: “¿para qué quieres meditar? Hay miles de formas de meditar y lo importante es que medites para algo que estés buscando en la vida, que sea útil en tu vida; y no solamente enseñarte a meditar. Finalmente el monje lo que te da; que difícilmente vas a encontrar en ningún lado, es la paz. Siempre digo que una persona que tiene paz, lo tiene todo. Porque si tienes dinero y no tienes paz, ¿para qué te sirve el dinero? Si tienes salud y no tienes paz, si tienes poder y no tienes paz, si tienes una bonita familia y no tienes paz; pero si tienes paz, aunque no tengas todo lo demás, lo tienes todo. Este es el monje.

Y finalmente el mago, que es mi entrenamiento con los druidas, mi entrenamiento con alquimistas, mi trabajo con Richard con Poly. Esta capacidad de hacer que las cosas sucedan, esta capacidad de decir: “finalmente todo esto es para que sea útil en mi vida” y ¿qué es lo que buscan los seres humanos en su vida? Dicen que la felicidad, ¿no es cierto? La gente come y come y se enferman; ¿Dónde está la felicidad? Fuman, y ¿Dónde está la felicidad? Se drogan y ¿Dónde está la felicidad? Trabajan, trabajan y trabajan porque van a ganar mucho dinero y ¿Dónde está la felicidad? Los ves angustiados, estresados, ¿Dónde está la felicidad? La felicidad es ser el director de la empresa y ¿Dónde está la felicidad cuando ves que se muere de un infarto? La felicidad es tener una familia, y cuando los niños son adolescentes llegan los problemas. ¿Dónde está la felicidad?

Realmente los seres humanos no buscan la felicidad; lo que buscan es la realización. Cuando tienes, eres real, yo soy muy duro, muy directo al grano y le hago sentir a la gente: “déjense de tonterías y vámonos a la realidad, déjate de técnicas y vámonos a la realidad, a la vida cotidiana. En la vida cotidiana los seres humanos quieren realizarse; entonces, todo este proceso, todo lo que enseño, busca que la gente se realice, encuentren paz; o que vivan en armonía con las personas que aman, o que sean capaces de ser invisibles, cuando ellos así lo desean.

X.P. –Una de las cosas que le he escuchado a Gabriel, pero que sé que viene en parte de ti, que a él le ha impactado lo suficiente como para que lo incorporara en sus cursos, y lo repite en muchos cursos; es la enseñanza de estos monjes tibetanos, de las tres causas del dolor. Me parece sorprendente como una cosa que debe tener dos mil años; no sé cuantos debe tener; pueda encajar tan bien con algo como la PNL. Es fascinante.

J. D. –Lo más fascinante es, que estas enseñanzas antiguas se parecen tanto a la PNL. La PNL tiene ciertas características mágicas, porque muchas de sus enseñanzas; he encontrado libros místicos, esotéricos que se parecen; y el origen es totalmente diferente, porque viene de un informático, un programador de computadora que era Richard Bandler; de un lingüista que era John Grindler, de una antropóloga que era Judith Delossier y de una serie de personas que participan en esto y que no tienen nada que ver con el mundo mágico. Sin embargo llegan a la conclusiones, a raíz de los setentas, ochentas, noventas; conclusiones que vienen de miles y miles de años. Porque además déjame decirte que la cultura china, la cultura japonesa, la cultura tibetana, han seguido la cultura, no han sido cortados; mientras que las culturas occidentales, han sido conquistadas, han sido cortadas, cada quinientos años vuelven a empezar; hay una serie de cambios permanentes. Estas culturas antiguas tienen toda esta sabiduría, que ahora con la PNL, empiezan a entender y que se parece muchísimo.

Cuando hablamos de las tres causas del sufrimiento, hablamos de que la primera causa del sufrimiento es, sufrimos porque el mundo que nos rodera no se atiene a nuestra voluntad, es decir, porque la gente no hace lo que yo quiero. Lo que explico después de todo lo que es un tema entero a desarrollar, es que sería absurdo, es una creencia absurda, es que sufrimos, porque mi papa no hace lo que yo quiero, mi mamá no me trata como yo quiero, mi pareja no es lo que yo quiero, ni siente lo que yo quiero, ni me quiere como yo quiero, mis hijos no me obedecen como yo quiero, mi jefe no me valora como yo quiero, en fin. Es absurdo pensar que la gente va a hacer todo lo que quieres, porque pedirías más y más y más y tampoco serías feliz. Esta es la primera causa.

La segunda causa del sufrimiento habla de que queremos que todo sea eterno, sea permanente; sufrimos porque no queremos que las cosas cambien, queremos estabilidad, sin entender que todo cambio, todo se muere y todo renace.

Y la tercera causa del sufrimiento que es el miedo a la muerte. Cuando hablo del miedo a la muerte, sí hablo de la muerte física; pero lo más importante del miedo a la muerte, es que el miedo a la muerte es cuando no nos atrevemos a hacer algo en la vida, cuando no hacemos esa llamada que queríamos hacer, cuando no hablamos con esa mujer con la que queríamos hablar, cuando no vamos a ver ese negocio, cuando no nos atrevemos a cualquier cosa por muy insignificante que sea. Hay algo que me detiene, ese algo que me detiene, es miedo a morir. Hay una frase, cuando dicen: “no lo hago porque siento que me muero”. Atreverme, es esa sensación de cruzar el lumbral de la muerte. En los deportistas de alto rendimiento es cuando dicen: “ya no puedo, ya no puedo” y mi trabajo es hacer que rebasen del lumbral de la muerte. “Ya no puedo”. ¿Por qué ya no puedo? Porque tiene miedo a morirse metafóricamente. Entonces para. Yo hago que se pare y renace. Entonces es cuando llega el segundo esfuerzo, donde se dan cuenta de que son capaces de romper sus límites y que puedan hacer cosas, pueden ser invencibles. El miedo a la muerte, es el miedo a atrevernos a la vida y después, el miedo a nuestra propia muerte y a la de nuestros seres queridos.

X.P. –Jaime, después de haber estado en tantos países diferentes, con tantas culturas, con tantas enseñanzas; ¿qué es lo que te ha impactado más, con qué te quedarías? Aquello que una vez te dijeron y que realmente te chocó tanto, te cambió completamente la visión del mundo.

J. D. –Todos los países son maravillosos, todas las culturas son maravillosas, todas las enseñanzas son maravillosas, pero lo más impactante de todo es que todo lo que buscaba fuera de mi casa, lo encontré en mi casa. Cuando regresé, me senté en mi banquito de meditación, cerré los ojos, y ahí estaba, adentro de mi; había viajado por todo el mundo, buscando a mis maestros, buscando las enseñanzas, buscando los lugares de poder, buscando la magia; y encontré cosas maravillosas y te puedo contar doscientas historias de poder de todo lo que viví. Pero lo que realmente buscaba lo encontré cuando llegue a mi casa, me senté en mi banquito a meditar; cerré los ojos, me puse en paz, vacié mi mente y allí estaba. Tanto buscarlo, durante tantos años y estaba dentro de mí. Hay mucha gente que lo busca tratando de hacer dinero, y hacen más y más, ni ellos mismos saben porque lo hacen, ¿Por qué están buscándolo? Pero no saben que está dentro de ellos. Hay otras personas que lo buscan a través de la fama y quieren más fama y más, y no saben por qué; pero no saben que están buscando en el lugar equivocado.

Hay una historia que dice que el máximo regalo que tenía Dios, la máxima sabiduría era como una perla y que no sabía dónde guardarla; porque la podían encontrar los hombres, y podían hacer mal uso de esta sabiduría. Entonces le dijo otro Dios: “¿Por qué no la pones en el planeta, en el fondo del mar?” Dijo: “no, porque algún día, el hombre llegará a lo más profundo del mar”. Otro le dijo: “¿Por qué no lo pones en la montaña más alta?”. –“Porque algún día, el hombre llegará a la montaña más alta”. Otro dijo: “¿Por qué no lo pones en la luna?”. –“Porque algún día, el hombre va llegar a la luna”. -¿Por qué no lo pones en un planeta lejano?”. –“Porque algún día, el hombre va llegar a un planeta lejano. Y entonces uno más sabio y que estaba en silencio, le dijo: “señor, ¿por qué no lo escondes dentro de él?”. Dios escondío esa perla llena de toda la sabiduría del universo dentro del hombre. Dice la leyenda que el hombre sigue buscando en la fama, en el poder, en el dinero, en los placeres, en la lucha, en los trofeos, en los campeonatos, seguimos buscando esa sabiduría, esa fuente de la juventud, ese gran grial; que estando, no lo encuentra porque está ahí a dentro, para que lo puedas ver tienes que entrar en silencio en vacío. De repente hay algo que brilla allá dentro y cuando lo encuentras dices – ¡wuaw! Valió la pena la búsqueda.

X.P. –Es una magnífica manera de terminar esta entrevista. Jaime muchas gracias por este tiempo. Y como tú dices: “jooossss”.

J. D. –Jooossss, mi querido amigo. Muchas gracias.

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4 Responses

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  1. Jesús said, on August 26, 2009 at 5:27 am

    Extraordinaria! Gracias !

  2. david said, on August 27, 2009 at 8:42 pm

    Gran entrevista…

  3. Esteban Cuéllar Hansen said, on February 5, 2013 at 8:03 am

    grandioso, alto rendimiento con artes marciales e identidad esencial

  4. Carlos Estrada said, on July 1, 2013 at 11:33 pm

    Maestro, hace muchos años que no lo veo…..el poco tiempo que estube aprediendo con usted hasta hoy me ha servido mucho…que Dios lo cuide maestro ”es un rayo de luz en la oscuridad”…Gracias


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